Por Marlene Juárez
Morena continúa acomodando sus piezas para la gran batalla electoral de 2027, cuando estarán en juego 17 gubernaturas, y este martes agregó nombres clave a su tablero: Eugenio “Gino” Segura Vázquez, quien fue designado coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Quintana Roo, mientras que en Zacatecas se designó a Verónica Díaz.
El nombramiento convierte al senador con licencia en el principal perfil del oficialismo para suceder a la gobernadora Mara Lezama, aunque formalmente la candidatura deberá definirse y registrarse conforme al calendario electoral.
Segura se impuso en el proceso interno frente a Rafael Marín Mollinedo, Marybel Villegas, Ana Patricia Peralta y Alexa Murguía, en una competencia que había adquirido relevancia nacional por los grupos políticos que respaldaban a los distintos aspirantes.
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Durante el anuncio incluso se escucharon gritos de “¡fraude, fraude!” de simpatizantes de Rafael Marín, mientras la dirigencia morenista defendió que la definición se realizó mediante encuestas y considerando el perfil de los participantes.
Gino, la carta de Mara Lezama
La designación representa, sobre todo, una victoria política para Mara Lezama. Gino Segura fue secretario de Finanzas y Planeación durante el gobierno de Lezama antes de llegar al Senado y su carrera política reciente se encuentra estrechamente ligada al grupo de la mandataria quintanarroense.
De hecho, ha sido identificado como uno de los cuadros políticos formados alrededor de la gobernadora y como su principal apuesta para garantizar continuidad al proyecto estatal.
Su triunfo adquiere mayor relevancia porque entre sus adversarios estaba Rafael Marín Mollinedo, fundador de Morena en Quintana Roo, exdirector del Corredor Interoceánico y extitular de la Agencia Nacional de Aduanas, cuya carrera federal estuvo estrechamente vinculada al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
En términos de grupos internos, por tanto, el resultado puede interpretarse como una derrota de una de las cartas provenientes del obradorismo federal y un triunfo de la estructura política de Mara Lezama.
El propio Segura buscó equilibrar esos mensajes tras su designación: reivindicó el proyecto fundado por López Obrador y expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ocho estados ya tienen virtuales candidatos
Con Quintana Roo, son ocho las entidades donde Morena ha definido coordinadores estatales que, salvo cambios extraordinarios, parten como los perfiles encaminados a convertirse en candidatos a gobernador en 2027.
El mapa permite observar quién gana y quién pierde dentro de la propia Cuarta Transformación.

Aguascalientes. Nora Ruvalcaba. La senadora Nora Ruvalcaba Gámez fue una de las primeras designadas. A diferencia de otros casos, Ruvalcaba no depende de un gobernador morenista local —Aguascalientes está gobernado por el PAN— y pertenece al obradorismo histórico.
Ha acompañado el movimiento desde sus primeras etapas y es considerada cercana tanto a López Obrador como a Claudia Sheinbaum. Buscará nuevamente una gubernatura por la que ya ha competido en ocasiones anteriores.
Campeche. Pablo Gutiérrez Lazarus. El alcalde con licencia de Ciudad del Carmen, Pablo Gutiérrez Lazarus, representa uno de los casos más evidentes de influencia del gobernador saliente. La gobernadora Layda Sansores había impulsado su designación desde abril, incluso antes de que la dirigencia nacional completara formalmente el proceso. Su llegada a la coordinación estatal representa por ello una victoria para el grupo político de Sansores y apunta a una continuidad del proyecto que actualmente gobierna Campeche.
Colima. La elegida fue Rosa María “Rosi” Bayardo Cabrera, alcaldesa con licencia de Manzanillo. Bayardo es probablemente uno de los ejemplos más claros de continuidad política local. Se incorporó desde 2017 al proyecto de Indira Vizcaíno, fue diputada federal suplente de la actual gobernadora y posteriormente ocupó responsabilidades dentro de su administración, entre ellas la Secretaría de Desarrollo Económico y la dirección del DIF estatal. Su trayectoria política está estrechamente relacionada con el grupo de Vizcaíno.
Querétaro. La situación es diferente en Querétaro.Santiago Nieto Castillo no responde a un gobernador morenista —el estado continúa gobernado por el PAN— y su carrera se ha desarrollado fundamentalmente en el ámbito federal. Durante el gobierno de López Obrador encabezó la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y posteriormente, durante la administración de Claudia Sheinbaum, fue designado director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Nieto ha expresado públicamente su respaldo a Sheinbaum y reivindicado el legado del gobierno de López Obrador.
Sinaloa. La senadora Imelda Castro fue elegida en medio de la crisis política que rodeó al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y ha sido identificada como un perfil desvinculado del rochismo. Su designación fue interpretada como una apuesta de la dirigencia nacional para abrir una nueva etapa en Sinaloa y reducir la dependencia respecto del grupo del gobernador. Además, Claudia Sheinbaum respaldó públicamente su designación y reconoció su trayectoria política. Por ello, entre los coordinadores definidos hasta ahora, Castro puede ubicarse como una de las figuras con mayor respaldo del sheinbaumismo nacional, aunque posee una trayectoria propia de décadas en la izquierda sinaloense.
Guerrero. En este estado ocurrió otra victoria de los grupos locales. La senadora Beatriz Mojica Morga se impuso en el proceso interno frente a figuras como Esthela Damián, quien había trabajado estrechamente con Claudia Sheinbaum y era identificada como una de las cartas vinculadas directamente con la Presidenta. Mojica, en cambio, ha sido identificada políticamente con el grupo del senador Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora Evelyn Salgado. Su designación fue producto de un entendimiento entre la dirigencia nacional y las fuerzas políticas que controlan actualmente Morena en Guerrero.
Michoacán. Aquí también ganó la continuidad estatal. Carlos Torres Piña, exsecretario de Gobierno y exfiscal estatal, mantiene una estrecha relación política con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Incluso participó desde la operación política que llevó a Ramírez Bedolla a la gubernatura. Su victoria sobre Raúl Morón, otro de los pesos pesados de la izquierda michoacana, fortalece al grupo del gobernador y permite a éste conservar influencia sobre la sucesión. Torres Piña ya ha planteado que su proyecto deberá dar continuidad a lo construido durante la actual administración.
Quintana Roo. Finalmente aparece Gino Segura, cuya trayectoria reciente se encuentra directamente vinculada con Mara Lezama. Fue uno de los funcionarios centrales de su administración antes de convertirse en senador y terminó imponiéndose sobre Rafael Marín, uno de los perfiles con raíces más profundas dentro del obradorismo quintanarroense.
Zacatecas. Verónica Díaz Robles, senadora e integrante de la coordinación de la campaña de Monreal en 2021, anteriormente trabajó en el Ayuntamiento de Fresnillo durante su administración y, como delegada de los Programas para el Desarrollo, mantuvo coordinación institucional con su gobierno. A ello se suma un vínculo familiar: Díaz Robles estuvo casada con Luis Monreal Ávila, hermano de David y Ricardo Monreal.
Zacatecas: Verónica Díaz, un perfil cercano al monrealismo, por lo que su postulación puede leerse como una continuidad del grupo político cercano al gobernador David Monreal. La hoy senadora fue integrante de la coordinación de la campaña de Monreal en 2021, anteriormente trabajó en el Ayuntamiento de Fresnillo durante su administración y, como delegada de los Programas para el Desarrollo, mantuvo coordinación institucional con su gobierno. A ello se suma un vínculo familiar: Díaz Robles estuvo casada con Luis Monreal Ávila, hermano de David y Ricardo Monreal.
Gobernadores ganan terreno en la sucesión
Las primeras ocho definiciones permiten observar una tendencia. En al menos cinco casos existe una clara cercanía con los actuales grupos gobernantes estatales o con estructuras locales dominantes: Gino Segura con Mara Lezama en Quintana Roo; Carlos Torres Piña con Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán; Rosi Bayardo con Indira Vizcaíno en Colima; Pablo Gutiérrez Lazarus con Layda Sansores en Campeche, y Beatriz Mojica con el grupo político de Félix y Evelyn Salgado en Guerrero.
En contraste, Imelda Castro representa una ruptura con el grupo del gobernador Rubén Rocha Moya en Sinaloa, mientras que Santiago Nieto y Nora Ruvalcaba compiten en entidades gobernadas por la oposición y sus carreras están más vinculadas con la estructura nacional de la Cuarta Transformación.
El balance inicial muestra, por tanto, que Palacio Nacional no está imponiendo todas las candidaturas.
Las estructuras estatales y los gobernadores conservan capacidad de negociación y, hasta ahora, varios han logrado colocar a sus perfiles preferidos.
Guerrero fue especialmente significativo porque una figura identificada con el grupo de Sheinbaum, Esthela Damián, quedó fuera frente a Beatriz Mojica; mientras que Quintana Roo terminó inclinándose por el candidato identificado con Mara Lezama sobre Rafael Marín, político con una larga relación con López Obrador.
Sinaloa constituye la principal excepción: ahí la crisis del gobierno de Rocha Moya abrió espacio para una candidata desvinculada del mandatario y respaldada desde la conducción nacional del movimiento.
La batalla todavía no termina
Morena todavía debe resolver la mayoría de las entidades que renovarán gubernatura en 2027.
El partido inició el proceso con 277 aspirantes en 17 estados, por lo que las próximas definiciones permitirán saber si se mantiene la tendencia favorable a los gobernadores o si la dirigencia nacional y el grupo de Claudia Sheinbaum recuperan terreno en las candidaturas restantes.
La sucesión de 2027 se está convirtiendo así en la primera gran prueba para medir el equilibrio interno de poder de Morena después de López Obrador: los gobernadores buscan herederos, el obradorismo histórico intenta conservar posiciones y el grupo político de Claudia Sheinbaum comienza a construir su propia generación de liderazgos estatales.



